¿Los niños pueden sufrir bruxismo? ¿Cuáles son sus consecuencias?

bruxismo niños

Es posible que alguna vez te hayas preguntado si los niños también pueden sufrir bruxismo en sus dientes. Pues bien, la realidad es que al igual que los adultos, los niños que rascan los dientes pueden tener dolores y complicaciones en su dentadura. Por eso, queremos contarte en qué casos pueden los niños sufrir bruxismo y qué consecuencias tiene esto sobre su salud.

¿En qué casos pueden los niños rascar los dientes?

En el bruxismo infantil destacan fundamentalmente dos tipos de causas: las psicológicas y las físicas. Las primeras hacen referencia a problemas como puede ser el estrés, los trastornos emocionales, la tensión en algunas situaciones o también la alteración del sueño. Estos casos pueden derivar en que los niños terminen rascando los dientes y desgastándolos. Además, de forma exclusiva en el caso de los más pequeños es posible que estos aprieten la dentadura cuando están sustituyendo los dientes de leche por la dentadura definitiva.

Por otro lado, están las causas físicas. Esto es debido fundamentalmente a una mala colocación o disposición de los dientes que, generalmente, requiere una ortodoncia para su corrección. También es frecuente que los niños que tienen hiperactividad muscular padezcan más estos síntomas.

En cualquiera de los casos, el bruxismo infantil tiende a disminuir con el paso del tiempo, especialmente, si se trata de causas físicas que se corrigen. No obstante, es importante tener en cuenta algunas de las consecuencias que puede provocar.

Bruxismo niños

Consecuencias del bruxismo sobre la dentadura

El primero de los problemas que se deriva de rascar los dientes es el desgaste dental que se produce en los mismos. Los tejidos dentales se estropean, deteriorándose y perdiéndose de forma parcial en algunos casos. Lo primero que desaparece es la parte más externa del diente y, después se encuentra la dentina, que es la parte interna susceptible de sufrir caries u otros tipos de infecciones. Además, por su proximidad al nervio puede producir sensibilidad elevada. Es decir, el bruxismo puede aumentar el riesgo de padecer caries y dolores intensos.

Por otro lado, también es posible que se produzcan lesiones físicas, tanto en las piezas dentales como en la encía, consecuencia de la presión y la mordedura mantenida por un tiempo. Otra de las consecuencias es el dolor de cabeza, debido a la tensión que se ejerce en la mandíbula. Por tanto, las heridas o los dolores de cabeza aparentemente sin motivo son dos de las pistas que puedes observar si sospechas que tu hijo sufre bruxismo. Aunque se trate de la dentadura temporal, es importante prevenir al máximo esta condición pues la salud global de la boca depende de que toda la boca (encías, dientes, lengua, paladar) estén en perfectas condiciones.

En definitiva, te recomendamos que, si intuyes que tu hijo sufre bruxismo, lo mejor es acudir a nuestra clínica dental. Los niños pueden tener dientes de leche, mixta o ya definitiva y los tratamientos indicados en cada uno de los casos son diferentes. Por eso, contactar nuestros odontólogos te permitirá escoger la mejor solución en cada caso.

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