Dientes incluidos, qué son, cómo se detectan y tratan

Quizá hayas oído hablar de los dientes incluidos y de que la ortodoncia puede solucionar el problema que causan en la boca. Si lo padeces, en este artículo te vamos a explicar unas cuantas cosas al respecto; si no lo conoces, sabrás lo que es.
Dientes incluidos

Quizá hayas oído hablar de los dientes incluidos y de que la ortodoncia puede solucionar el problema que causan en la boca. Si lo padeces, en este artículo te vamos a explicar unas cuantas cosas al respecto; si no lo conoces, sabrás lo que es.

Se les llama dientes incluidos, impactados o retenidos. Y con estos términos nos referimos en odontología a aquellas piezas dentales que se han formado totalmente y de manera normal, pero por alguna razón no han llegado nunca a salir a su debido tiempo. No han emergido en la boca y se han quedado encajados dentro del hueso maxilar.

Es una situación que se puede dar en los dientes temporales, los de leche, o en los permanentes y también en cualquier pieza dental, pero lo más habitual es verlo en el caso de los caninos superiores, los colmillos o en los cordales, las muelas del juicio. Seguramente habrás oído eso de “tener las muelas del juicio tumbadas”. Suele darse en estas piezas porque son las últimas en salir y, cuando lo intentan, a veces no cuentan con el espacio necesario suficiente.

Aunque parezca que hablamos de un caso extremo y extraño, es muy habitual entre la población juvenil y puede tener graves consecuencias, a las que hay que hacer frente.

¿Cómo saber cuando una persona tiene un diente incluido? Hay una serie de síntomas que nos pueden dar indicios de que podría haber un diente colapsado. Cuando el/la paciente note alguna de estos síntomas, es recomendable que se pase por la consulta para que podamos evaluar su caso:

  • Dolor o sensibilidad en las encías
  • Enrojecimiento e inflamación de la encía alrededor del diente afectado
  • Mal aliento continuado
  • Sabor de boca desagradable por un espacio de tiempo prolongado
  • Dolor de cabeza o de mandíbula constante
  • Notar el espacio donde debería haber emergido el diente, que sea visible su hueco

Es en una completa revisión en consulta donde podemos valorar el caso y sus causas. Se hace por medio del radio diagnóstico, con una radiografía de toda la boca. Las inclusiones de dientes pueden ser de dos tipos:

  • Inclusión total: cuando el diente se ha quedado encajado totalmente dentro del hueso maxilar. No ha asomado a través de la encía.
  • Inclusión parcial: se les llama semi-incluidos o semi-impactados y se debe a que han intentado salir, han erupcionado parcialmente, pero por la ubicación y posición no tienen opción a erupcionar del todo. En estos casos se corre el riesgo de sufrir infecciones porque están más expuestos a bacterias. Éstos suelen provocar sensibilidad y dolor de encía o enrojecimiento e inflamación, por lo que es más sencillo detectarlos.

Hay tres alternativas para tratar los dientes incluidos:

  • No actuar de primeras y controlar la evolución de manera estrecha, mediante revisiones y pruebas periódicas.
    Se decide no actuar cuando se considere que no hay peligro de que se produzca ninguna patología. Pero en la realidad esta es la opción que se determina en la menor cantidad de casos.
  • Extracción de la pieza retenida.
    Es el caso más común cuando sucede en los cordales, en las muelas del juicio. En el caso de los caninos, se intenta evitar.
  • Recolocación del diente incluido en la arcada.
    Este es el caso de los caninos. Dada su importancia estética y funcional, se intenta llevar al lugar donde debería haber emergido.

 

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