Durante la adolescencia es frecuente que las familias empiecen a plantearse un tratamiento de ortodoncia. Puede existir apiñamiento, dientes que no terminan de encajar correctamente, alteraciones en la mordida o una preocupación estética que empieza a afectar a la seguridad del adolescente.
Los alineadores transparentes se han convertido en una opción muy demandada porque son discretos, removibles y facilitan la higiene. Sin embargo, no siempre son la alternativa más adecuada. Para elegir correctamente hay que valorar el tipo de maloclusión, el momento del desarrollo, la higiene bucodental y, especialmente, la constancia y madurez del paciente.
En Clínica Dental Udaberri, en Getxo, estudiamos cada caso de forma individualizada. El objetivo no es escoger el aparato que resulte más atractivo inicialmente, sino el sistema que permita conseguir un resultado funcional, estable y adaptado a las necesidades del adolescente.
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¿A qué edad puede empezar un adolescente un tratamiento de ortodoncia?

No existe una edad concreta que sea adecuada para todos los pacientes. El momento de iniciar el tratamiento dependerá de la posición de los dientes, del crecimiento de los maxilares y del problema que sea necesario corregir.
Durante la adolescencia suelen haber erupcionado la mayoría de los dientes definitivos, por lo que es un buen momento para tratar problemas de alineación y mordida mediante diferentes sistemas de ortodoncia.
Sin embargo, algunas alteraciones pueden detectarse antes. Las revisiones de odontopediatría permiten controlar la evolución de la dentición y observar si existe algún problema que aconseje realizar una valoración ortodóncica temprana.
La edad es importante, pero también deben tenerse en cuenta el desarrollo dental, el crecimiento y las necesidades particulares de cada adolescente.
Qué son los alineadores transparentes

Los alineadores son férulas transparentes y removibles fabricadas a medida. Cada juego realiza pequeños movimientos dentales siguiendo la planificación establecida por el ortodoncista.
Al ser discretos y poder retirarse durante las comidas, resultan especialmente atractivos para muchos adolescentes. También facilitan el cepillado y permiten mantener una higiene más parecida a la habitual, sin tener que limpiar alrededor de brackets y arcos.
No obstante, para que el tratamiento avance correctamente, deben utilizarse durante el número de horas indicado. Quitárselos con frecuencia, olvidar volver a colocarlos después de comer o perderlos puede hacer que dejen de ajustar y que los movimientos no se produzcan según lo previsto.
Por tanto, los alineadores pueden ser muy cómodos, pero requieren un compromiso diario mayor por parte del paciente.
Qué factores deben valorarse antes de elegir el tratamiento
La decisión entre alineadores, brackets u otros aparatos no debería basarse únicamente en la estética. Antes de elegir una opción es necesario estudiar distintos aspectos.
El tipo de maloclusión
La maloclusión es la forma inadecuada en la que se posicionan los dientes o encajan las dos arcadas al cerrar la boca.
Los alineadores permiten tratar muchos casos de apiñamiento, separaciones y determinadas alteraciones de la mordida. Sin embargo, algunos movimientos más complejos pueden requerir elementos auxiliares, una planificación específica o el uso de aparatos fijos.
También existen problemas relacionados con el crecimiento de los maxilares que no se solucionan únicamente colocando los dientes rectos. En estas situaciones puede ser necesario utilizar otra aparatología o combinar diferentes tratamientos.
Por eso, dos adolescentes con dientes aparentemente parecidos pueden necesitar opciones distintas. La elección debe basarse en un diagnóstico completo y no solo en la apariencia de la sonrisa.
La constancia y la madurez
La colaboración del adolescente es uno de los factores más importantes cuando se valoran alineadores.
Al ser removibles, su eficacia depende en gran medida de que se utilicen durante las horas recomendadas, se cambien siguiendo la secuencia indicada y se guarden correctamente al retirarlos. Si el adolescente es organizado, responsable y comprende la importancia de seguir las pautas, puede ser un buen candidato.
En cambio, si todavía le cuesta mantener rutinas, pierde objetos con frecuencia o no está dispuesto a llevarlos el tiempo necesario, un sistema fijo puede ofrecer un mayor control. No se trata de juzgar su comportamiento, sino de elegir una opción realista que no termine generando retrasos, frustración o conflictos familiares.
La madurez no siempre coincide con la edad. Dos adolescentes de los mismos años pueden tener una capacidad muy diferente para responsabilizarse del tratamiento.
La higiene bucodental
La higiene es imprescindible con cualquier sistema de ortodoncia.
Los alineadores pueden retirarse para cepillarse los dientes y utilizar hilo dental. Aun así, deben colocarse sobre una boca limpia. Volver a utilizarlos inmediatamente después de comer sin haberse cepillado puede mantener restos de alimentos y placa bacteriana en contacto con los dientes.
Los brackets no pueden retirarse y requieren una limpieza más cuidadosa alrededor de cada pieza. Si el adolescente no mantiene una higiene adecuada, aumenta el riesgo de inflamación de las encías, acumulación de sarro y aparición de caries o manchas en el esmalte.
Antes de comenzar la ortodoncia, es necesario comprobar que la boca se encuentra sana. En determinados casos puede ser conveniente reforzar las medidas de odontología preventiva antes y durante el tratamiento.
Los objetivos del tratamiento
La ortodoncia no consiste únicamente en conseguir unos dientes visualmente rectos. También busca mejorar la mordida, distribuir correctamente las fuerzas, facilitar la higiene y favorecer la estabilidad de los resultados.
En algunos adolescentes será suficiente con corregir un apiñamiento leve, mientras que en otros habrá que cerrar espacios, coordinar ambas arcadas o tratar una mordida cruzada, abierta o profunda.
Cuanto más complejo sea el objetivo, más importante será seleccionar el sistema que ofrezca el control necesario para realizar los movimientos previstos.
Cuándo pueden ser una buena opción los alineadores
Los alineadores pueden ser una alternativa adecuada cuando el problema puede corregirse de forma predecible mediante este sistema y el adolescente entiende la responsabilidad que conlleva.
Suelen valorarse especialmente cuando el paciente mantiene buenas rutinas de higiene, es constante, está dispuesto a seguir las indicaciones y tiene una preocupación importante por la estética. También pueden resultar cómodos para adolescentes que practican determinados deportes o tocan instrumentos de viento.
En algunos tratamientos será necesario utilizar pequeños relieves adheridos a los dientes, elásticos u otros elementos auxiliares. Por eso, aunque se denomine ortodoncia invisible, no significa necesariamente que no vaya a verse ningún elemento.
Cuándo pueden ser preferibles los brackets u otros aparatos

Los brackets continúan siendo un tratamiento eficaz y, en determinados casos, pueden ser la opción más conveniente. Al permanecer adheridos a los dientes, no dependen de que el adolescente recuerde colocárselos después de cada comida.
Pueden estar especialmente indicados cuando se necesitan movimientos complejos, es necesario controlar con precisión determinadas posiciones o no existe suficiente constancia para utilizar alineadores correctamente. También pueden recomendarse otros aparatos si el problema está relacionado con el crecimiento de los maxilares.
Utilizar brackets no significa recibir un tratamiento menos actual. En algunos casos, es el sistema que proporciona el control necesario para alcanzar un buen resultado funcional y estable.
La importancia de implicar al adolescente
La participación del adolescente es importante con cualquier tipo de ortodoncia. Aunque los padres consideren necesario el tratamiento, conviene que el paciente comprenda por qué se recomienda, qué beneficios puede aportar y qué responsabilidad tendrá durante el proceso.
Explicarle las distintas opciones, permitirle plantear sus dudas y hacerle partícipe de la decisión puede mejorar su colaboración. También ayuda a establecer expectativas realistas sobre la duración, las molestias iniciales, las revisiones y la posterior fase de retención.
Una valoración completa antes de decidir
La elección definitiva no puede realizarse únicamente observando una fotografía. Es necesario explorar la boca, estudiar la mordida, comprobar la posición de los dientes y valorar el crecimiento. Cuando está indicado, el estudio puede completarse con fotografías, radiografías y un escaneado intraoral.
En Clínica Dental Udaberri, los tratamientos están dirigidos por la Dra. Adirane Guerra Sanz, ortodoncista especializada en ortodoncia estética, ortodoncia infantil y alineadores transparentes.
Además, la clínica cuenta con el Certificado de Excelencia Odontológica DentalQuality, que acredita su compromiso con la calidad asistencial, la transparencia y la atención al paciente.
Si quieres saber qué tipo de ortodoncia puede ser más adecuado para tu hijo o hija, puedes solicitar una valoración a través de nuestra página web.
También puedes contactar con Clínica Dental Udaberri, en Getxo, llamando al 944 30 25 87 o escribiendo por WhatsApp al 688 61 02 42.
Un diagnóstico individualizado permitirá elegir la opción que mejor se adapte al problema dental, pero también a la edad, los hábitos y la madurez del adolescente.


