Implantologia oral (II): ¿Qué es la periimplantitis?

La periimplantitis es una infección grave que ataca el hueso que sirve de base y soporte de un implante dental. Su consecuencia principal, si no se ataja, es la extirpación del implante dental ya que, al perder su sujeción, comenzará a moverse y perderá su funcionalidad.
periimplantitis

La periimplantitis es una infección grave que ataca el hueso que sirve de base y soporte de un implante dental. Su consecuencia principal, si no se ataja, es la extirpación del implante dental ya que, al perder su sujeción, comenzará a moverse y perderá su funcionalidad. Una fase previa a la periimplantitis es la mucositis, otra infección de tipo más leve que suele concentrarse en los tejidos blandos alrededor del implante, pero sin llegar al hueso.

Por establecer un paralelismo con nuestros dientes naturales, una mucositis es similar a una gingivitis y una periimplantitis es una patología muy parecida a una periodontitis. Sus síntomas incluso pueden ser parecidos.

Muchos pacientes que han pasado por un tratamiento de implantología dental se preguntan por qué se produce esta enfermedad y qué pueden hacer para que no aparezca. Lo cierto es que entre las causas de la periimplantitis hay razones de tipo médico, pero también hábitos poco saludables que pueden estropear estos nuevos dientes.[

Una planificación adecuada del tratamiento y una buena cirugía reducen bastante las posibilidades de periimplantitis. En ese sentido, te animamos a que busques buenos profesionales y no te dejes llevar por los chollos. Un implante dental requiere manos expertas que coloquen adecuadamente la raíz artificial –que tiene forma de tornillo-, la corona o diente artificial y el pilar que conecta ambos.

Una de las partes más delicadas es hacer que la unión entre implante dental y encía natural sea lo más perfecta posible para que no haya fisuras (o estas sean mínimas) por las que se ‘cuelen’ las bacterias. Otro momento crítico, sin duda, es probar la funcionalidad del propio implante, es decir, cerciorarse de que aguanta las fuerzas masticatorias. Si no está bien colocado, el paciente sufrirá una sobrecarga al comer que puede pasarle factura.

Si has escogido una clínica dental de confianza especializada en implantología oral no tienes nada que temer, pero debes seguir al pie de la letra sus indicaciones posteriores para que el tratamiento sea un éxito durante muchos años.

El hecho de llevar un implante dental no te exime de su cuidado y limpieza. Cada vez menos, pero todavía hay personas que piensan que al ser una pieza artificial no es necesario tener la misma higiene que con un diente natural. Nada más lejos de la realidad. La buena vida de tu nuevo implante dental depende de ti en gran medida.

Es cierto que un implante dental nunca podrá tener caries, pero recuerda que todos los tejidos de alrededor (encías y hueso) siguen estando vivos. Si ya tienes buenos hábitos de higiene dental tendrás que redoblarlos. Tu dentista te dará unas pautas concretas, pero ya te adelantamos que la limpieza debe ser continua y exhaustiva. Si fumas, te aconsejamos que lo dejes.

Tras salir de la clínica con tu implante dental listo, no dejes de acudir a todas las citas que te plantee tu dentista. Los implantes dentales deben ser objeto de limpiezas profesionales anuales para evitar la concentración de bacterias en zonas a las que no llega tu cepillo de dientes. En estas visitas, te retirarán la corona y observarán si está todo bien. Lógicamente es una tarea que tú no puedes hacer, así que respeta tus revisiones.

Como para todo lo que tiene que ver con nuestro cuerpo, acude a consulta ante cualquier señal de alarma, pero también hazte chequeos preventivos. Es la mejor manera de que una infección no campe a sus anchas y solo seamos conscientes cuando es demasiado tarde.

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