Alargar la vida de tus dientes es posible, pero requiere constancia. Para ello, es fundamental mantener buenos hábitos de higiene bucodental y una alimentación equilibrada, además de acudir al dentista de forma periódica.
Estos cuidados diarios y las revisiones regulares permiten prevenir problemas o detectarlos a tiempo, cuando todavía tienen una solución sencilla.
En este artículo te explicamos cómo evoluciona una caries desde que aparece hasta que puede provocar la pérdida de un diente, y qué tratamientos se aplican en cada fase.
Contenido
Qué es una caries y cómo empieza
La caries es una infección causada por la acumulación de bacterias en la boca. Estas bacterias atacan progresivamente las distintas capas del diente, comenzando por el esmalte.
En sus primeras fases, la caries no suele provocar dolor, lo que hace que pase desapercibida. Esto se debe a que el esmalte no es un tejido vivo, por lo que no transmite sensibilidad. Además, las caries incipientes suelen presentarse como manchas blancas, difíciles de detectar a simple vista.
Por este motivo, las revisiones dentales periódicas son clave. Cuando una caries se detecta a tiempo, puede tratarse de forma sencilla mediante la eliminación de la zona afectada y su restauración con un empaste dental, conservando el diente en perfectas condiciones.
Cuando la caries avanza a la dentina
Si la caries no se trata, la infección continúa su avance y alcanza la dentina, la segunda capa del diente. En este punto comienzan a aparecer los primeros síntomas.
La dentina contiene pequeños conductos que conectan con la parte interna del diente, por lo que es habitual notar sensibilidad al frío, al calor o a ciertos alimentos, especialmente dulces o ácidos. También puede aparecer mal sabor de boca y un cambio visible de color, con tonos marrones u oscuros.
Todavía en esta fase es posible solucionar el problema con un empaste y una reconstrucción adecuada. Sin embargo, la infección no se detiene por sí sola, por lo que retrasar el tratamiento solo empeorará la situación.
La pulpitis: cuando la caries llega al interior del diente
Cuando la infección alcanza la pulpa dentaria, estamos ante una pulpitis. La pulpa es la parte viva del diente y contiene nervios y vasos sanguíneos, por lo que el dolor suele ser intenso y constante, incluso al masticar.
En estos casos, el tratamiento indicado suele ser la endodoncia, que permite eliminar la infección del interior del diente y conservar la pieza. El procedimiento consiste en acceder a la pulpa, retirar el tejido afectado, limpiar la zona y sellar el diente posteriormente con un empaste.
En algunos casos, antes de realizar el tratamiento, puede ser necesario controlar la infección con medicación prescrita por el dentista.
Cuando la infección afecta al hueso y a la encía
Si a pesar del dolor no se acude al dentista, la infección continúa avanzando más allá del diente y afecta a los tejidos que lo sujetan, como el hueso y la encía.
En este punto hablamos de una periodontitis, una enfermedad que compromete seriamente la estabilidad del diente.
Dependiendo del grado de afectación, puede ser necesario realizar tratamientos periodontales avanzados para intentar recuperar el hueso y la encía.
En los casos más graves, cuando el daño es irreversible, la única opción posible es la extracción del diente y su posterior sustitución mediante un implante dental.
La prevención, la mejor forma de evitar complicaciones
Como has podido ver, una caries sin tratar puede evolucionar desde una lesión leve hasta la pérdida completa del diente. La buena noticia es que la mayoría de estos problemas se pueden evitar con una correcta higiene bucodental, hábitos saludables y revisiones periódicas.
En Clínica Dental Udaberri apostamos por la prevención y el diagnóstico temprano para ayudarte a mantener una sonrisa sana durante toda la vida.
Si tienes dudas o necesitas una revisión, puedes ponerte en contacto y estaremos encantados de ayudarte.


